Luis Manuel Ferreras
Santo Domingo. Los artistas tienen la capacidad de despertar en el público múltiples emociones: aplausos, risas e incluso lágrimas. Esta última invade hoy a miles de seguidores tras conocerse el fallecimiento del comediante mexicano Eduardo Manzano, un ícono indiscutible de la televisión y la comedia latinoamericana, cuya partida deja un profundo vacío en la cultura popular del continente.
Manzano, quien formó junto a Enrique Cuenca uno de los dúos más exitosos del cine y la televisión, “Los Polivoces”, deja una hoja de trabajo impecable que marcó a generaciones enteras con su ingenio y capacidad para hacer reír. A lo largo de décadas, su legado se consolidó como un referente del humor blanco, creativo y profundamente humano.
Tras la consensuada separación de Cuenca, Eduardo Manzano emprendió una exitosa carrera en solitario, convirtiéndose en mentor de una nueva generación de comediantes que vieron en él un modelo de disciplina, profesionalismo y pasión por el escenario. Su influencia se extendió más allá de las fronteras mexicanas, alcanzando a todo el mundo hispano.
Aunque su deceso ocurrió a miles de kilómetros de muchos de sus admiradores, el sentimiento de tristeza es compartido. Sin embargo, queda la certeza de que desde hoy, por toda la eternidad, Eduardo y Enrique continuarán presentando sus inolvidables rutinas en un escenario celestial, junto a nuestro creador. Descansa en paz, Eduardo Manzano.
